Un Mundialito que reunió al fútbol regional y les dio lugar a todos
La Universidad Nacional de Río Cuarto fue una de las subsedes del Mundialito de Rosario Central, con las categorías 2014 y 2015 como protagonistas. Además, se organizó un encuentro para las categorías más pequeñas, en una jornada que reunió a clubes de toda la región durante el fin de semana del Día del Estudiante.
Por Ale Bernal
Casi 300 chicos, dos días de fútbol y una propuesta que permitió que distintas categorías y clubes de la región compartieran mucho más que una cancha. La Universidad Nacional de Río Cuarto fue sede de una de las subsedes del Mundialito de Rosario Central, una competencia que tuvo como protagonistas a las categorías 2014 y 2015 y que representó una experiencia diferente a la habitual competencia de Liga.
“Estamos súper orgullosos. Reunimos casi 300 chicos y fueron dos días a puro fútbol, desde muy tempranito hasta última hora de la tarde”, contó Matías Ferreyra, coordinador del fútbol infanto juvenil de la UNRC. Pero para Ferreyra, el valor de la propuesta no estuvo solamente en el nivel futbolístico. Destacó especialmente que los chicos pudieron compartir con otros clubes y encontrarse en un contexto distinto al de los fines de semana habituales: “Estos torneos vienen bien para eso, para que los chicos interactúen más”.


El torneo principal correspondió a las categorías 2014 y 2015, pero la Universidad decidió ampliar la propuesta. También participó la categoría 2016 y se organizó un encuentro paralelo para 2017 y 2018, con equipos mezclados respecto de quienes habitualmente juegan juntos en la Liga. La intención, explicó Ferreyra, fue generar también una experiencia de trabajo en grupo y de integración entre los chicos.
La dimensión que tomó la jornada también tuvo relación directa con la posibilidad de ser parte del Mundialito de Rosario Central. Sebastián Palacio, integrante de la comisión de padres del fútbol infanto juvenil de la Universidad, explicó que el proyecto comenzó a gestarse a partir del contacto que ya existía con el club rosarino y que este año, con la conformación de la comisión de padres, pudieron involucrarse más activamente en la organización. Renato Cesarini, Estudiantes, San Basilio, Adelia María, Recreativo Olaeta y Banda Norte fueron algunos de los clubes convocados.
El dato marca la dimensión de la experiencia: según explicó Palacio, el torneo de las categorías 2014 y 2015 forma parte de un Mundialito que cuenta con 62 subsedes en el país, siendo la organizada por la Universidad la única de la zona sur de Córdoba. Además, los equipos que finalicen primeros en cada subsede tendrán la posibilidad de participar de la instancia final, prevista para los primeros días de diciembre en las canchas de Rosario Central.

Pero hubo otro aspecto que le dio una característica especial al fin de semana. Al coincidir con el Día del Estudiante y no disputarse la actividad habitual de la Liga, la organización aprovechó para generar un encuentro destinado a las categorías más pequeñas. “Aprovechamos los más chiquitos para empezar a hacer un encuentro de escuelitas”, explicó Palacio, destacando que varios de los clubes que participaron también llevaron a sus categorías iniciales.
Para Ferreyra, esa posibilidad de reunir a tantos clubes también dejó una enseñanza que excede al resultado de cada partido. El coordinador valoró especialmente la predisposición de las instituciones que viajaron hasta Río Cuarto y la necesidad de adaptarse a una jornada con muchos más partidos y una logística diferente a la de una fecha de Liga. “Estamos súper agradecidos como Universidad a los clubes que nos han visitado”, señaló.
También fue una jornada de observación y proyección. Ferreyra contó que hubo captadores de Rosario Central siguiendo los partidos y que algunos jugadores quedaron registrados para posteriores contactos con los clubes. En ese sentido, el torneo aparece no solamente como una competencia para los chicos, sino también como una posibilidad concreta de mostrar talentos y abrir nuevas experiencias deportivas.
Desde la comisión de padres, Palacio también puso en valor lo que significa construir este tipo de acontecimientos desde el trabajo colectivo. Actualmente son entre 10 y 15 padres que participan de manera estable y colaboran en diferentes necesidades del fútbol universitario. Durante este año, además, coordinaron la compra de alrededor de 370 equipos de indumentaria para las distintas categorías y acompañaron la adquisición de materiales y otros elementos necesarios para la actividad.
La organización del Mundialito, entonces, terminó siendo mucho más que una competencia puntual. Fue una oportunidad para que chicos de distintas edades compartieran una experiencia deportiva diferente, para que los clubes de la región se encontraran y para que la Universidad consolidara un espacio de participación que, durante un fin de semana particular por el Día del Estudiante, permitió que el fútbol infanto juvenil tuviera nuevamente a los chicos como protagonistas.
Porque, como dejó ver la experiencia, cuando el fútbol formativo encuentra espacios para competir, compartir y encontrarse, el resultado va mucho más allá de una tabla de posiciones.