Santa Catalina Holmberg apuesta al deporte como política pública y abre oportunidades para todos
Más de 500 personas participan actualmente de las propuestas deportivas de la localidad. Niños, jóvenes, adultos y adultos mayores encuentran actividades recreativas y competitivas, en una política que combina infraestructura, programas, clubes y una agenda permanente de eventos.
Por Ale Bernal
En Santa Catalina Holmberg, el deporte dejó de ser solamente una actividad vinculada a algunas instituciones para convertirse en una política pública que busca llegar a toda la comunidad.
La transformación se observa en los espacios recuperados, en la cantidad de disciplinas disponibles y, fundamentalmente, en la cantidad de vecinos que se fueron incorporando a las propuestas. Hoy son más de 500 las personas que realizan actividades dentro del polideportivo, en una construcción que apunta a que cada vecino pueda encontrar una alternativa para hacer actividad física, competir, recrearse o simplemente compartir con otros.
Martín Becerra, desde la Secretaría de Deportes y Juventud, explica que el punto de partida fue una localidad que contaba con muy pocas alternativas deportivas y que, a partir de la decisión política de fortalecer el área, comenzó a construirse una estructura que hoy tiene propuestas para prácticamente todas las edades.

Empezar desde la infancia
Una de las bases de este proyecto son las escuelas de iniciación deportiva, destinadas a chicos de 6 a 12 años.
Minivóley, minibásquet, patín, boxeo, skate y gimnasia artística forman parte de una propuesta que actualmente reúne a más de 250 chicos.
La intención no está puesta únicamente en encontrar futuros deportistas. La mirada es más amplia: incorporar desde edades tempranas el movimiento, los hábitos saludables, el encuentro con otros y el sentido de pertenencia.
“Apuntamos en la base de la pirámide para seguir creciendo y fortaleciendo la cuestión deportiva y los hábitos saludables de la comunidad”, explica Becerra.
El concepto también se refleja en las inversiones realizadas. En el caso del skate, por ejemplo, se construyeron rampas específicas en la Plaza de la Familia y el profesor pone a disposición de los chicos elementos como patinetas y cascos.
En gimnasia artística, se recuperaron aparatos que estaban en desuso y fueron refuncionalizados para ponerlos nuevamente al servicio de la comunidad.

El deporte no tiene edad
Si la infancia ocupa un lugar central, la propuesta tampoco termina cuando los chicos crecen.
El programa para Adulto Mayor se convirtió en otro de los pilares de la política deportiva local. Actualmente reúne a más de 120 personas y ofrece actividades y encuentros semanales.
Tejo, newcom y diferentes talleres forman parte de una propuesta pensada para personas de 50, 60, 70 y hasta 80 años.
Pero más allá de la actividad física, el programa tiene una dimensión social que resulta fundamental: generar espacios de encuentro, mantener una vida activa y fortalecer los vínculos.
La propuesta se sostiene durante buena parte del año y también tiene continuidad durante el verano, cuando las actividades para adultos mayores no se interrumpen.

La infraestructura como parte de la política
Para que todas estas propuestas sean posibles hace falta algo más que voluntad: hacen falta espacios.
Por eso, una parte importante de la gestión estuvo vinculada con recuperar, mejorar y equipar la infraestructura existente.
El gimnasio municipal fue completamente equipado y actualmente es utilizado por niños, adolescentes, adultos y adultos mayores. También se generan convenios con clubes, instituciones y distintos organismos para ampliar las posibilidades de utilización.
El polideportivo incorporó además canchas de beach vóley y se trabaja en la construcción de cuatro canchas nuevas de tejo, mientras que también está proyectado un auditorio y un salón de usos múltiples.
A esto se suma el espacio del IPEA, donde se desarrollan actividades como futsal, handball, vóley y básquet, tanto para las instituciones educativas como para eventos y propuestas deportivas.
La obra, en este contexto, no es un fin en sí mismo. Es una herramienta para que la política deportiva pueda llegar a más personas.
Recreación y competencia, sin separar caminos
Otra de las características de la propuesta es la variedad.
Hay lugar para quien quiere simplemente hacer actividad física y también para quien busca competir.
El vóley cuenta con categorías formativas hasta primera división y participa en la Liga Riocuartense. El patín tiene representantes que alcanzaron competencias nacionales y sudamericanas. El boxeo también combina el aspecto competitivo con una fuerte presencia social.
Y el fútbol mantiene su lugar a partir del trabajo articulado con el Club Granada, que cuenta con un convenio con el municipio para utilizar el gimnasio y los servicios de preparación física.
La relación entre la Municipalidad y las instituciones deportivas aparece así como otro componente de la política pública. Hay acompañamiento, utilización de espacios, convenios y diálogo permanente con los clubes.
Para Becerra, ese trabajo conjunto es fundamental para continuar ampliando las oportunidades deportivas de la localidad.

Una agenda deportiva durante todo el año
En Santa Catalina Holmberg, además, el deporte tiene una característica particular: no queda limitado a los días de entrenamiento.
Existe una planificación anual de encuentros y eventos para las distintas disciplinas. El minivóley, el básquet, la gimnasia artística y el patín realizan encuentros periódicos. El tejo participa de una liga regional y también recibe fechas en la localidad.
A eso se suman maratones y diferentes jornadas recreativas.
Para el programa Adulto Mayor también hay una agenda propia, con encuentros regionales, actividades de ritmo y propuestas que buscan reunir a participantes de distintas localidades.
“Todos los deportes, todos los programas, a lo largo de todo el año, ya hay una calendarización y una planificación de eventos”, explica Becerra.
La continuidad también se extiende al verano, con escuelas para niños, deportes de arena y actividades para adultos mayores.
Una decisión política que se sostiene
Detrás de esta estructura aparece una decisión concreta.
Becerra destaca el acompañamiento del intendente Maximiliano Rossetto y señala que, desde el comienzo de la gestión, una de las condiciones fue apostar fuertemente al deporte de la localidad.
“Está la decisión política, eso es muy importante, porque sin ese apoyo obviamente no podríamos realizar todas las actividades y programas que venimos realizando”, afirma.
Esa decisión implica inversión, mantenimiento, búsqueda de recursos y planificación. Pero también una mirada sobre el deporte que va más allá de los resultados competitivos.
La actividad física aparece asociada a la salud, a los buenos hábitos, a la integración social y al sentido de pertenencia.
Cuando el deporte también genera movimiento
La política deportiva de Santa Catalina Holmberg tampoco termina en sus límites geográficos.
La localidad fue abriendo sus puertas para recibir eventos de distintas disciplinas: rally, mountain bike, maratones y encuentros regionales, entre otras propuestas.
Cada evento representa también una oportunidad para mostrar la localidad y generar movimiento económico. Visitantes que llegan, comercios que reciben nuevos clientes y alojamientos que tienen demanda son parte de una cadena que vincula deporte, turismo y desarrollo local.

“Los eventos generan un movimiento de gente, generan esta cuestión económica”, explica Becerra, destacando el impacto que tiene la llegada de visitantes.
La apertura, entonces, no se limita al deporte municipal. La Municipalidad busca que Santa Catalina sea también un lugar donde puedan desarrollarse propuestas deportivas de otras instituciones y localidades.
Muchas oportunidades, una misma idea
La historia que cuenta Santa Catalina Holmberg tiene, en definitiva, un eje común: generar oportunidades.
Para el chico que recién comienza. Para el joven que quiere competir. Para el adulto que busca mantenerse activo. Para el adulto mayor que quiere seguir encontrándose con sus pares. Para los clubes que necesitan infraestructura. Para las familias que se acercan a un evento. Y también para quienes llegan desde otras localidades.
Más de 500 personas participando de actividades son una parte de la respuesta. Pero detrás de ese número hay una política que se construye con profesores, coordinadores, clubes, instituciones, familias y vecinos.
El desafío, como plantea Becerra, es continuar creciendo y mejorar lo que ya existe.
Porque cuando el deporte se entiende como salud, recreación, competencia, inclusión y comunidad, deja de ser simplemente una actividad más de una agenda municipal.
Se convierte en una inversión de presente, pero también de futuro.
Y en Santa Catalina Holmberg, esa construcción ya está en marcha.