Canchita Chica

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MEDIO DEPORTIVO

06 octubre, 2026

«Necesito moverme»: Angélica Fuentes y una vida que no para

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Por Ale Bernal

Todas las mañanas, en el patio grande de su casa de General Cabrera, Angélica Fuentes practica veinte minutos de Tai Chi. Después llega el resto del día: pilates, entrenamientos de newcom, clases que da y clases que toma. «Una semana mía son tres clases de pilates, tres entrenamientos de newcom, doy Tai Chi y ahora estudio», cuenta. Sus hijos, dice entre risas, se preocupan cuando la ven haciendo pocas cosas: «Soy fuego Yang«.

Nació en diciembre de 1958 y en unos meses cumple 68. Fue docente de escuela pública toda su vida y deportista desde muy joven. «La actividad física para mí es como un alimento. Necesito moverme», resume. Pero lo que la define no es cualquier movimiento. «Me gusta muchísimo el equipo, el deporte en grupo.»

Del básquet al newcom

En el secundario integraba todos los equipos: handball, pelota al cesto, softball. Después vino el básquet, con el que llegó a jugar un Provincial de Clubes con Defensores. Se casó, y a los cinco meses de embarazo de su primer hijo el médico le dijo basta. «Yo salía del entrenamiento y mi marido me iba a buscar», recuerda. Después llegaron la crianza y otro deporte, el vóley, que tuvo que aprender de grande. «Las mujeres tienen esa doble carga, y más en aquella época, que era un mandato muy fuerte.»

A los 36 años quedó viuda, con tres hijos de 10, 8 y 6 años. Siguió moviéndose: trabajando, criando, aprendiendo.

En 2018, poco antes de jubilarse, unas amigas que hacía tiempo la invitaban la convencieron. El newcom había arrancado en Cabrera un año antes y en octubre se presentó al primer entrenamiento. «Ya no dejé.» Van a ser ocho años.

Una escuela que se queda

La Escuela Municipal de Newcom, dirigida por Julio Rivoira, es hoy una de las más grandes de la provincia. Angélica, que integra como secretaria la Federación Cordobesa de Newcom y conoce a casi todos los grupos, lo ve desde adentro. «Hay un vínculo que se ha construido, un amor por la disciplina y el orgullo de ser de Onda Verde», dice. Le atribuye a Julio el manejo del grupo: «Le da tiempo, lo habla, no deja pasar las cosas». Y arriesga una estadística casera: «De diez personas que entran, ocho se quedan».

Para ella la clave está en cómo se vive el partido. «Todo el que compite quiere ganar. Pero cuando perdés, disfrutaste, y cuando ganás, a ese disfrute le agregás que ganaste«, explica. Su equipo +68 viajó a La Pampa: eran ocho y quedaron sextos. «Ese es nuestro nivel, tenemos un techo. Pero la bandera, es decir: acá estamos, aunque estemos últimos en la tabla. Tenemos ganas de vernos, de entrenar juntos, de disfrutar.» También hubo copas: con Onda Verde fue campeona del Gran Prix femenino +60, tras remontar un 2 a 8 en el set final.

Para los adultos mayores, dice, el newcom es más que un deporte. «Hace que no se queden en sus casas y sigan con el intercambio.» Los viajes compartidos, agrega, son «un aliciente para seguir viviendo, para el día a día».

Los Cinco y la Blanquita

Uno de esos viajes tiene nombre propio. Con cuatro compañeros de newcom formó un grupo que se llama Los Cinco y la Blanquita, con cuenta en Instagram. Todos los años salen a la ruta en la camioneta de Diego y ya llegaron hasta Perú. «Es compartir el afecto, el amor, el bienestar con muchas personas», dice. «Un aprender y un enseñar, todo el tiempo.»

Enseñar, escribir, seguir

Ese «aprender y enseñar» también está en el Tai Chi. Lo empezó hace unos años, cuando una amiga le avisó que había clases en el club, frente a su casa. Tiempo después se formó como instructora y hoy dirige la sede de General Cabrera, con unos 40 alumnos. Su primera clase fue en Holbox, la isla de México donde viven dos de sus hijos. Le tocaron quince alumnos, todos profesores de yoga. «Me quería morir», se ríe.

Y escribe. Publica en Pinot Noir, una revista que sale cada dos meses en papel y en la web, en un segmento dedicado a los «sentires», y en su Instagram. «Escribo cuando algo me conmueve», explica. Muchas veces lo que la conmueve es el newcom.

En una de esas columnas lo dijo con una frase: «Soy mejor persona porque puedo decir, orgullosamente, que formo parte de un conjunto». A los 67, con la agenda llena y el patio para el Tai Chi, Angélica sigue armando su rompecabezas.

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