Del sueño colectivo a la Liga Riocuartense de Vóley
Los cuervos de General Deheza: la formación de un equipo que va más allá de la red.
Nota DEPOR HOY – Por Valentina Urteaga
Un grupo de apasionados por el voley de General Deheza, supieron transformar la pasión en acción. Liderados por Gerardo Froute, “Los Cuervos” son el fruto de un sueño colectivo que nació hace tres años. Actualmente ya se consolida como equipo referente del voley regional.
“Arrancamos sin saber casi nada del deporte. Tuvimos que aprender desde cero. Yo me formé como profe, hice cursos para poder guiarlos”, cuenta Gerardo, con la humildad y dedicación de quien ama lo que hace.
La meta a corto plazo que plantea el equipo, es fortalecer el grupo humano y deportivo. A largo plazo, buscan consolidarse como una propuesta seria y duradera. En tiempos donde lo individual suele primar, Los Cuervos recuerdan que todavía hay lugar para el esfuerzo colectivo y amor por el juego.
Uno de los desafíos más importantes para ellos, es construir una identidad de equipo. Este objetivo se presenta fundamentalmente en Las Cuervas, el femenino que inició recientemente. “Están dando sus primeros pasos. Lo fundamental es que se afiancen como grupo y encuentren confianza en ellas. Después vendrán los resultados”, afirma Froute. Por su parte, el grupo masculino lleva más tiempo y ya tiene una base consolidada.

La participación en la Liga Riocuartense fue un hecho que marcó un antes y un después para el equipo de Deheza. “Jugar tres partidos al mes con distintos equipos, nos permite crecer como grupo. Nos hace conocernos más, mejorar en lo táctico y entender que los resultados llegan cuando hay trabajo en equipo”. Este compromiso, se ve reflejado en la forma en que estudian y analizan a sus rivales, observan partidos y formulan estrategias para afrontar cada encuentro.
A pesar de no contar con apoyo institucional, cada jugador se hace cargo de sus gastos. La autogestión es la norma, aunque suelen organizar actividades para recaudar fondos o buscar auspiciantes locales. Presentaron propuestas a la municipalidad, pero los requisitos y la situación económica no permitieron una concreción. Sin embargo, no pierden el optimismo que los representa: “El año pasado tuvimos varios sponsors, esperamos repetir. Cuando contamos nuestra historia, desde que empezamos entrenando en una cancha de pasto, generamos mucha empatía”.
En la actualidad, el masculino entrena dos veces por semana, mientras que el femenino lo hace una vez semanal. En días cercanos a torneos, refuerzan su preparación en el playón del polideportivo de la ciudad. La edad de los jugadores y las jugadoras, abarca desde 12 a más de 30 años. Algunos ya fueron parte de la Liga, otros están dando sus primeros pasos. Pero todos comparten el deseo de mejorar, superarse y sentirse parte.
La historia de Los Cuervos, permite ver cómo el deporte puede ser una herramienta de integración y valores compartidos. Al final del día, cuando termina el partido, lo importante no es solo el resultado. “Siempre nos tomamos una gaseosa juntos, charlamos, nos reímos de lo que pasó. Ese momento de encuentro también es parte del deporte”, concluye el entrenador.