Brisa y Priscila Carranza: las mellizas de Río Cuarto que corren con el corazón y un legado familiar
Hijas del histórico corredor y entrenador José Carranza, hoy entrenan en su propia escuela familiar: la Escuela de Atletismo Cayetano Carranza.
Por Santiago Cacciavillani
Brisa y Priscila se destacan en el atletismo argentino con podios provinciales, presencias internacionales y sueños olímpicos.
Para ellas el atletismo no es solo una actividad en la familia: es una forma de vida. En la ciudad de Río Cuarto, Córdoba, hay una historia que combina legado, esfuerzo, formación y pasión. Brisa y Priscila Carranza, hermanas mellizas de 20 años, forman parte de una nueva generación de atletas que ya se destacan a nivel provincial y nacional. Entrenan todos los días, compiten cada fin de semana, estudian y se apoyan mutuamente para crecer en un deporte donde la constancia y la paciencia valen más que el talento puro.
Ambas comenzaron a correr desde chicas, casi sin darse cuenta. “No tengo una fecha exacta de cuándo empecé. Desde pequeña participaba en las carreritas para niños. Carrera que iba papá y había para chicos, ahí estaba yo”, cuenta Brisa. Priscila lo recuerda igual: “Papá me decía que con solo dos años lo acompañé trotando durante su entrada en calor. Siempre fue parte de nuestra vida. Si había 50 o 100 metros en una carrera, ahí largábamos”.
Una vida dentro de una pista
El papá al que ambas se refieren es José Carranza, reconocido atleta y entrenador con más de 30 años de experiencia. Fue seleccionado en competencias nacionales, es referente en el atletismo cordobés y dirige su propia institución: la Escuela de Atletismo Cayetano Carranza, donde entrena a decenas de jóvenes y adultos. Brisa y Priscila crecieron viendo cómo entrenaba, cómo preparaba sus carreras y cómo formaba a otros. Hoy, él también es su entrenador.
“Es una ventaja enorme tener a mi papá como entrenador. Está las 24 horas disponible. Si tengo una duda, puedo preguntarle un viernes a la noche o un martes a las 8 de la mañana”, explica Brisa. Priscila agrega: “En la pista es entrenador, no papá. Si dice que hay dos días de pasadas, aunque haya discusiones, se hace. En casa es papá, pero cuando entrenamos, manda él”.
Trayectorias con logros y desafíos
Brisa se consolidó como una de las grandes promesas del atletismo juvenil argentino. En 2025 se consagró subcampeona nacional en los 10.000 metros en pista, obtuvo un cuarto puesto nacional en 5.000 metros y fue campeona provincial en múltiples ocasiones. También se destacó en carreras de calle, como el 10K de Centro 11 en Córdoba, y ganó pruebas locales y regionales. “Mi primera medalla nacional fue un logro enorme. Era mi objetivo desde hacía tiempo. Todo lo que uno deja de lado, todas las veces que entrena con frío o sin ganas, todo vale la pena cuando subís al podio”, cuenta.

Priscila, por su parte, también construyó una carrera sólida. Fue seleccionada por la Federación Cordobesa para representar a Córdoba en los Juegos Binacionales en Valparaíso, Chile, y participó en diversos nacionales de pista y cross. Sin embargo, este último año fue especialmente duro: una lesión prolongada —periostitis tibial, combinada con una dislocación de rodilla— la obligó a parar por seis meses. “Nunca había estado tanto tiempo sin correr. Me frustró perderme el campeonato nacional, pero también me enseñó a valorar el cuerpo y a escucharme más”, reflexiona.

Pese a todo, hace pocos días volvió a competir, y quedó subcampeona provincial, demostrando que está lista para retomar su camino. “Me motiva pensar en cuando no podía ni caminar. Hoy, que puedo volver a correr, quejarme no es opción. Solo queda disfrutar”.
Una rutina compartida, un presente que promete
Las mellizas comparten rutinas de entrenamiento similares:
- Fondos y trotes suaves lunes, miércoles, viernes y domingos.
- Entrenamientos de velocidad (pasadas, intervalos, fartlek) los martes y jueves.
- Trabajos específicos o de calidad los sábados.
- También hacen gimnasio —aunque Priscila confiesa que le cuesta mantenerlo con constancia— y cuidan la alimentación, el descanso y la hidratación como parte clave de la preparación.
“No hay secretos”, coinciden ambas. “La clave está en la constancia, el sacrificio y sobre todo, la paciencia. Este es un deporte de procesos largos. Los resultados no se ven de un día para el otro. Hay que entrenar con frío, con calor, sin ganas, cancelando eventos y salidas. Eso es lo que realmente te hace mejorar”.
Sueños en la mira
Los objetivos no faltan. A corto plazo, Brisa busca seguir mejorando marcas personales y mantener su rendimiento en el plano nacional. Priscila quiere volver al podio y alcanzar por primera vez una medalla nacional. Pero los sueños van más allá.
Ambas desean integrar la Selección Argentina, competir en torneos sudamericanos, y proyectan a futuro la posibilidad de participar en un Campeonato Mundial o unos Juegos Olímpicos. “Ese es el deseo de casi todo atleta. No hay que apurarse. Pero se trabaja para eso”, afirma Priscila. Brisa, con un tono calmo, reafirma: “Todo llega. Si uno es constante, los resultados aparecen”.
Una historia que inspira
Hoy, con 20 años, Brisa y Priscila Carranza no solo son parte del presente del atletismo cordobés, sino también referentes en formación. Jóvenes, responsables, humildes y con una base sólida construida desde la infancia, representan el ejemplo de que el deporte también se transmite como herencia.
Y si algo deja claro esta historia, es que cuando hay pasión, compromiso y una familia detrás que acompaña, el camino se vuelve más fuerte. En la pista, en la calle, en la vida: las mellizas Carranza corren con el corazón.
