Aprender, enseñar y vivir por el hockey
Desde sus cinco años, Jazmín Balbuena encontró en el hockey su lugar en el mundo. Combina el rol de jugadora y entrenadora para el equipo de la UNRC, transmitiendo la pasión y valores que el deporte le enseño desde chica.
Por Federico Esmael Illa
Todo empezó a los cinco años, en el Jockey Club, por una cuestión de cercanía. Pero fue recién a los ocho, cuando se sumó al equipo de la UNRC, que Jazmín encontró el lugar donde iba a crecer, aprender y construir una historia que hoy sigue escribiendo. “Mis papás me llevaron a jugar al hockey, mi mama había jugado y era entrenadora”.
Aquellos primeros años fueron de descubrimiento y de sueños. Todavía tiene presente la emoción de cuando las jugadoras de primera división se acercaban a entrenar con las más chicas, o aquel torno en el que, siendo de 8va, la convocaron para jugar con la 7ma. “Fue especial porque no era de esa categoría y ya me estaban teniendo en cuenta. Encima salimos campeonas”, recuerda con mucha alegría.

Hoy, define al hockey como todo. Es mas que un deporte, una escuela de vida. “Me enseño muchísimas cosas: valores, compañerismo, trabajo en equipo, pertenecer a una familia que no es la tuya. Tenes que representar la camiseta de la mejor manera. Eso mismo lo traslado a la vida cotidiana”. Esta pasión, además, reforzo el vinculo con su mama, con quien también comparte horas de cancha, entrenamientos y aprendizajes. “Aprendemos mutuamente una de la otra y esta buenísimo”.
Como toda historia deportiva, también hubo momentos difíciles. En 2017 una lesión en el dedo la dejo afuera durante un mes justo cuando había sido citada al seleccionado. “Fue una mezcla de emociones, pero me recuperé con cuidado y pude participar igual. Lo iba a hacer a toda costa” recuerda. En 2023 sufrió un desgarro, otra pausa obligada que termino en regreso. Se ha perdido finales, semifinales, pero siempre volvió con la misma energía.
Con el tiempo, esa niña que soñaba con llegar a primera empezó a mirar el hockey desde otro lugar. Mientras entrenaba, se quedaba a ver la práctica de las categorías mas chicas, las que dirigía su mama. “Me invitaron las profes de 9na, era casi su hija. Ahí empezó mi gustito por enseñar”. Algunas de aquellas nenas hoy comparten cancha con ella, algo que destaca como “loco”.

Ser jugadora y entrenadora a la vez no es fácil. Jazmín lo toma como un desafío que la enriquece. “Combinar los roles te desafía constantemente. Te hace pensar como aprendiste vos algo y como se lo pode enseñar a otra”. Dice que la paciencia es algo clave también: “Si algo no funciona, hay que cambiar, buscar variables. Cuando las cosas salen bien, ves reflejado el esfuerzo y es reconfortante”.
Aunque no se considere una referente, reconoce que muchas pueden observarla como tal. “Capaz de afuera lo ven así, pero yo no. Lo que intento transmitir son los valores del club. Si no morís por tu club, no entendes lo que se siente”. Por eso, en cada entrenamiento busca reforzar ese espíritu de pertenencia: anima a las mas chicas a ir a la cancha, alentar a las mayores y vivir la pasión por los colores. “Eso es lo que hace al club, la familia que formamos”.
Los objetivos, tanto personales como deportivos, siguen firmes. Jazmín se prepara junto a su equipo para los play-offs del torneo, con la ilusión de ir por un nuevo título. “Una como jugadora quiere superarse partido a partido, y como entrenadora quiero seguir fogueando jugadoras del semillero para que lleguen a lo más alto posible”.

En su recorrido hay conquistas: campeonatos de la Federación Cordobesa, títulos con la quinta división, participación en el seleccionado, los Juegos Universitarios Argentinos, donde se consagro campeona en la edición cordobesa. Pero hay un sueño que la motiva y esta en proceso, la cancha propia. Algo que esperan con muchas ansias en la “familia verde”, como le llama a su querido club.
En cada palabra de Jazmín se refleja que el hockey es una forma de vivir. Desde su doble rol, devuelve todo lo aprendido para que las nuevas generaciones sigan transpirando la camiseta con la misma pasión que la trajo hasta acá.